Un Jefe, Un Bebe Y Una Asistente En Problemas- ... -

—¡Elara! —la voz de Julián, su jefe, retumbó desde la oficina principal.

—No. Ayúdame con... esto —señaló al pequeño, que en ese momento lanzó un grito de guerra y soltó una bocanada de leche directamente sobre el hombro del traje italiano de Julián. Un jefe, un bebe y una asistente en problemas- ...

Elara tuvo que improvisar un babero con un pañuelo de bolsillo de $200 dólares. —¡Elara

A pesar del desastre, algo cambió. Julián, el hombre que nunca sonreía, terminó la tarde con las mangas arremangadas y restos de puré de manzana en la mejilla, meciendo al pequeño hasta que se durmió. Elara lo observó desde la puerta, dándose cuenta de que el jefe de hielo finalmente se estaba derritiendo. Ayúdame con

Elara adjustó sus lentes mientras equilibraba tres carpetas, un café hirviendo y su celular, que vibraba sin descanso. Era lunes por la mañana y el caos ya se sentía cómodo en su escritorio.