La Oraciг“n Segгљn El Corгѓn. Spanish. Espaг±ol.pdf -
— Cuando dices Allahu Akbar , —continuó el anciano antes de empezar— dejas el mundo detrás de tu espalda. En ese momento, no eres un comerciante ni un campesino; eres simplemente un siervo ante su Creador. El Corán dice que fuimos creados para este reconocimiento.
En un pequeño pueblo rodeado de colinas, vivía un joven llamado Omar. Su vida era una constante carrera entre el mercado y sus responsabilidades, y a menudo sentía que su corazón era como un cántaro vacío, a pesar de estar rodeado de gente. LA ORACIГ“N SEGГљN EL CORГЃN. Spanish. EspaГ±ol.pdf
Aquella tarde, cuando el sol comenzó a teñir el cielo de naranja y la voz del muecín llamó al Maghrib , Omar no siguió de largo. Se lavó con cuidado, sintiendo la frescura del agua, y se unió a la fila de los fieles. Al poner su frente en la tierra (el Sujud ), comprendió lo que el anciano quería decir: en el punto más bajo de la postura, es donde el alma está más cerca de lo más Alto. — Cuando dices Allahu Akbar , —continuó el
El anciano sonrió y, señalando el horizonte, respondió:— El mundo es un ruido constante, Omar. La oración no es una interrupción del trabajo, es el propósito del trabajo. El Corán nos dice: “En verdad, la oración preserva de la obscenidad y de lo reprobable” (Surah Al-Ankabut 29:45). No me detengo para perder el tiempo, me detengo para no perderme a mí mismo. En un pequeño pueblo rodeado de colinas, vivía